Ubicado en un entorno idílico con vistas a un tranquilo lago y enmarcado por un paisaje montañoso, este encantador cortijo español encarna el atractivo atemporal de la arquitectura andaluza. Con su característico patio central y más de 10.000 m² de jardines maduros, la finca irradia un encanto auténtico, privacidad y un verdadero sentido de pertenencia.
Un acogedor camino de entrada conduce a la puerta principal, revelando una distribución en una sola planta que combina comodidad y funcionalidad. La residencia ofrece seis dormitorios —cinco de ellos con acceso directo al patio— y una serie de elegantes salones y comedores que reflejan su carácter tradicional. La cocina rústica y los acabados originales conservan el cálido y auténtico espíritu del hogar, al tiempo que ofrecen una emocionante oportunidad de modernización.



























